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domingo, enero 15, 2012

Episodio I: Sobre el concepto de abuso

En un esfuerzo sin precedentes por volver a darle vida al blog, he decidido compartir con el mundo una serie de episodios cortos, recientemente vividos durante mi furtivo paso por la tierra que me vio nacer: Venezuela.
En todos ellos destaca al menos una característica de lo que es la sociedad venezolana hoy y se pone en evidencia lo mejor o lo peor de su idiosincracia. Queda de parte del lector decidir.


Lugar aproximado donde el camión de basura estaba en mitad de la calle.


EPISODIO I:  Sobre el concepto de abuso

Hay dos formas de llegar a Alto Prado desde La Trinidad: atravesando Baruta y subiendo por Manzanares, o tomando la Autopista del Este y subiendo por Prados del Este. La primera es la ruta más rápida, a menos que...

Serpenteando por las calles de Baruta, nos dirigimos Maurizio y yo hacia Alto Prado, a casa de la Marge. Es la mañana del 25 de diciembre, por lo que las calles se dejan ver notablemente desprovistas de gente. Tras dos años y medio sin visitar Caracas, reconozco pocos cambios en los edificios y las aceras que solía ver a diario hace no tanto tiempo. Es la magia de reencontrarse con una parte dormida de los recuerdos.

Vamos ahora por la calle La Industria y giramos a la izquierda en el Paseo Guaicaipuro, un camino bastante estrecho de una vía. Es entonces cuando nos topamos con un camión de basura, estacionado en medio de la calle, recogiendo los desperdicios del vertedero del barrio. Dos hombres, charlan distendidamente en la acera, observando a los empleados de la Alcaldía trabajar.

Maurizio, al percatarse de la operación, decide bajar el vidrio del carro y preguntar:
- Amigo, ¿les falta mucho para abrir el paso?
- Bueno panita, llevamos aquí una media hora y nos falta como media hora más.

La interrogante en nuestras cabezas es la misma: si van a cerrar el paso de la vía durante una hora, ¿por qué no colocar un anuncio en la entrada de la calle para que la gente no se meta y tome una vía alternativa?

Maurizio inicia la marcha atrás, sorprendido por una fila de carros que ahora se detenían detrás de nosotros y, ante la intrincada nueva situación que nos aqueja, deja escapar la pregunta mientras hace señas de que va a retroceder.

- ¿Y por qué no colocan algo en la entrada de la calle para que la gente no se meta?
- ¡No, no! Es que si no es un abuso...

jueves, diciembre 15, 2011

Apenas 10.950 días después de su nacimiento


En realidad es un alivio.

Hace poco más de un año me di cuenta de que este día llegaría. Así que decidí buscar la escopeta y esperarlo, cómodamente sentado en la silla mecedora del porche de mi cabaña-en-el-bosque imaginaria. Como vi que tenía que esperar más de un año, decidí que iba a hacer otras cosas mientras esperaba (porque estar sentado tanto tiempo me iba a gangrenar las nalgas).

Por ser una fecha emblemática en la vida de todo individuo, me puse algunas metas para antes de cumplir 30. Lo importante en este punto no es tanto hacer alarde o memoria y cuenta, sino el hecho de que se han puesto en marcha una serie de planes que se desarrollarán en mi próxima década de vida.

Agárrense, señoras y señores, porque ahora es cuando empieza lo bueno.

sábado, diciembre 10, 2011

Culpe a Canadá y los logros de una gestión llevada a los coñazos

Durante muchas temporadas de sequía creativa de este blog, me he preguntado si debo continuar. A todos nos sucede y creo que quienes tenemos un blog, una página web o una cuenta de Twitter hemos pasado por esa etapa.

El pasado 1 de octubre este proyecto cumplió 5 años. No han sido pocas las ideas que han desfilado por estas páginas y son muchas las ideas que se han quedado a medio cocinar en borradores (entre mis favoritas, el quijotesco proyecto de escribir un post como si lo hubiera escrito El General o aquél de mis confesiones vergonzosas que quizá un día termine).

Vista de los inacabados del blog.

Cuando flaquean mis fuerzas y me dispongo a tirar por la borda esta sarta de observaciones muchas veces incomprensible de la vida moderna, hay pequeñas cosas que me hacen volver.

En este post quiero rendirle homenaje a esas pequeñas cosas.

Gracias por ser mi "fans"

Sin duda la primera cosa que me hace querer volver a escribir son los lectores habituales, conocidos o anónimos. No hablo de mi madre (exclusivamente). Hay gente que se ha leído absolutamente todos los posts. Hay quienes han confesado haber encontrado el blog un buen día y haberse leído todo durante una tarde. Gracias por haberle visto algo a Culpe a Canadá y haberse quedado. De verdad. Muchas gracias.

Memoria histórica

¿Cuántas veces hemos querido guardar ciertos momentos especiales, de forma que no los olvidemos? Culpe a Canadá guarda -a veces abierta, a veces discretamente- episodios cotidianos de mi vida que de otra manera se hubieran perdido para siempre (y es por esto que le recomiendo a la gente que abra un blog).

De hecho, hace poco Mariale de Mariale Divagando (uno de los más antiguos blogs de mi listado recomendado) le sugería un post a una persona por Twitter. Cuando me metí para ver, por curiosidad, cuál había sido me sorprendí porque no me acordaba de ese episodio, ¡pero ella sí! Esas cosas me flipan.


Mariale Divagando recuerda el post de Culpe a Canadá en Twitter.

(El post en cuestión era "Pa'ver ese currículo").

Culpe a Canadá según Google

Al igual que Mariale, Google recuerda lo que escribo y lo sugiere cuando la gente hace algunas búsquedas. Así, durante el último mes he estado recibiendo visitas a través de búsquedas completamente fascinantes, que me llena de orgullo satisfacer a través de este conglomerado de idioteces mías.

Por ejemplo, miren las estadísticas de visitas al blog a través de búsquedas en el último mes.

¡Recibí más visitas a través de búsquedas en Google de "tetas" que "culpe a canada"!

Sí.

Y no es solo contenido relacionado con "hombres con tetas" o "soy hombre y tengo senos." También aparezco para la genial e infame frase "No le pidas peras al horno," de Manuel Rosales, e incluso hago obra social a través del post donde insto a la gente a inscribirse en el Registro Electoral venezolano en Madrid.

Por lo pronto, seguiré manteniendo vivo Culpe a Canadá, a través del blog y el Twitter. Mi única pretensión seguirá siendo divertirles, sacarles de la rutina con un post tonto o incoherente de vez en cuando.

Gracias por leer hasta aquí y saludos, donde quiera que estén.