jueves, diciembre 30, 2010
Los primeros
Ahí estaban los dos sin decirse nada, sentados en el restaurante esperando la comida. No reparaban en la gente alrededor -un grupo de escandalizadas señoras calenturientas tratando de disimular el interés, un matrimonio que al rato se levantó y se fue sin terminar la comida, una pareja de jóvenes que los miraba fijamente cuchicheando, una madre cambiándose de puesto con sus hijos para que no vieran y luego intentando que no voltearan- sino en la orden que habían hecho hacía unos minutos a la perpleja mesonera que ya traía los dos vasos de jugo de manzana.
Con no poca tensión colocó los vasos en la mesa y se fue, tratando de no mirar a los comensales que a su vez no se quitaban la vista el uno del otro, en trance.
- Qué provocación...
- ¿Qué provocación? -dijo ella algo irritada.
Ya habían discutido suficiente y habían acordado que lo harían, como el resto de la gente normal.
Ambos tenían sus razones para estar ahí, ambos con sentimientos encontrados ante lo que estaban por llevar a cabo, ambos compartiendo el morbo de la experiencia. Nadie les dijo que no podían, pero esta vez había algo que se sentía que no estaba bien. Experiencias pasadas, cada uno a su nivel. Miradas alternadas de nerviosismo y picardía.
Para romper la tensión ella preguntó "Y, ¿has vuelto a ver a la víbora esa de...?" y él sin dejarla terminar "No, te dije que nunca más la vería de nuevo. Ya nos jodió suficiente la vida." Ella asintió con una mueca de aprobación y culpa.
Les sonaba el estómago.
Desde el incidente todo había cambiado entre ellos. Estaban frente al último intento por superar la crisis de su relación. Para romper el silencio él exclamó "Esto es lo más carnal que ha habido entre los dos en mucho tiempo" y se echó a reír ante la tontería.
Sus vidas marcadas de nuevo por unas costillas, ahora asadas a la perfección y cubiertas con salsa BBQ.
Labels:
ficciones
martes, noviembre 16, 2010
El lado (no tan) glamuroso de la natación

Desde septiembre estoy en clases de natación, tres veces por semana. Como algunos podrán recordar, no soy muy fanático de los gimnasios y trato en lo posible de correr lo más rápido posible en la dirección contraria cuando veo uno: tengo miedo de que respirar ese aire viciado hará que me salgan tetas como a este individuo.

Un hombre cualquiera con tetas.
El común de la gente piensa que natación es Michael Phelps. Ponemos fin a uno de los grandes mitos: estar en clases de natación no quiere decir que te vas a poner buenote. Ni tú ni tus compañeros parecen sacados de un episodio de Baywatch. Al revés -y es una de las razones por las que continúo yendo- somos todos gente apaleada por la vida: hombres y mujeres de mediana edad que pudieran perfectamente ahogarse en cualquier momento.
Hoy por ejemplo, estaba viendo a un señor que nunca puede tener todo su cuerpo sumergido a la vez. Su barriga siempre está sobresaliendo del agua. Si no es su barriga es su calva. Una de las dos siempre está fuera. Blanca, pálida y mortecina más bien parece una nalga periscopio. O por ejemplo Pelusita. Una amiga mía dice que donde hay pelo hay alegría. Pues este tipo es César González en éxtasis, es María Teresa Chacín en esta foto de archivo.
Yo no sé cómo hace Michael Phelps para verse tan controlado, tan dueño de sus movimientos. A mí se me hace bastante difícil concentrarme en los míos porque básicamente, siempre voy nadando con un hilo largo de baba saliendo de mi boca. ¡No sé qué hacer para no babear tanto! Lo peor es que es esa baba pegajosa que no se puede tragar ni escupir, de esa que te queda cuando acabas de tomar Coca-Cola.
(Si alguien sabe qué debo hacer para dejar de babear todo cuanto me rodea, favor dejar comentarios al pie del post. Serán bien recibidos por mí y toda la comunidad nadadora del Colegio del Pilar).
Para que la clase fluya con naturalidad y comodidad, he notado que el ideal son 5-6 nadadores máximo por canal. Cuando la gente se emociona y viene toda a la misma hora, la clase se torna un poco carnicera. Sobre todo si es estilo mariposa, fijo que se arma la coñaza. Yo aprovecho la confusión para pegarle a las viejas que me caen mal y a sus 72 años me pasan como si estuvieran entrenando para Londres 2012 mientras yo me ahogo en mi propia saliva. Las odio. Así que trato de sacarles los lentes, hundirlas.
Mi instructora es sádica. La amo. La otra semana nadamos con franela para incrementar el peso y la resistencia. La semana siguiente fue con franela y pantalón largo. Es una lucha por la supervivencia. Además de que hay algo como pervertido y escandaloso en eso de nadar con ropa.
Eso sí. A Pelusita no lo hemos visto más.
lunes, octubre 25, 2010
Mallorca
Culpe a Canadá se enorgullece en presentar "Mallorca", una bitácora en video de un viaje por Palma de Mallorca en compañía de Sara Jiménez (@Sssarita) colaboradora de "Esnobismo Aleatorio Subdesarrollado" y ex señorita Barinas 2002.
Acompáñennos en esta aventura llena de sexo per sé, drogas e incoherencias enmarcadas en los más hermosos parajes alema... mallorquines.
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