Subscribe Twitter Facebook

domingo, enero 14, 2007

Este Toronto es mío


Quiero terminar con el suspenso de una vez: nevó. El martes 9, justo el día después de mi iracundo post anti-Weather Channel, nevó. Al bajar del tranvía, llegando a mi casa, comencé a ver cómo caían copos y copos de nieve. Fue una nevada bastante leve, pero fue suficiente para cubrir los carros, las calles y las aceras con una delgada capa de hielo. Fue perfecta. Se me olvidó todo el cuento del Centre for Addiction and Mental Health, saqué mi cámara y comencé a tomar fotos, riendo y bailando por la calle O'Hara, en vía a mi casa. Fue mi momento Heidi de la semana (y la verdad es que lo necesitaba). Noten en la foto que había un carro estacionado. Adivinen qué son los sucitos blancos...

Después de eso, la semana estuvo cálida (es decir, sobre cero... como 3 ºC) durante el miércoles y jueves y ayer y hoy volvió a bajar. No ha nevado más, pero las casas se cubren de nieve, supongo que de rocío congelado.

(así amanecimos hoy :-D)

Esta fue mi primera semana de trabajo per se y fue muy muy intensa. Teníamos que entregar un proyecto para el viernes y estuve toda la semana, autómata, trabajando mis 8 horas frente al computador. Tal parece que salí victorioso pues mi jefe tenía cara de "sabemos que hiciste un buen trabajo a pesar de lo acontecido de la entrega" en vez de la cara de "¿por qué contratamos a este sudaca y no a otro chino?" que pensé que iba a poner cuando me dijo mi calendario de trabajo de esta semana. Hip hip hurra.

Y me gusta mucho lo que voy a estar haciendo. Me doy cuenta de que valió la pena esperar por esta oportunidad todos esos meses que estuve ocioso por allá. Creo que fue la mejor opción de trabajo que hubiera podido encontrar y espero hacer un buen papel estos próximos tres meses y quedarme el año completo.

Me siento cada vez mejor aquí. La gente que he encontrado es muy chévere. Por ejemplo, anoche salí con un pana a cenar, tomarme una cerveza y hablar paja y luego llegué a la casa y Aster (la dueña) trajo una botella de cabernet sauvignon buenísima que nos tomamos entre ella, John (el chamo que renta el cuarto de al lado) y yo.

Además de eso, ya cada vez me siento más cómodo. Cuando llegué sentía que estaba durmiendo en el cuarto de alguien más. Me di cuenta entonces de que no estaba sintiendo el cuarto como mi espacio. Así que hoy me levanté y comencé a explorarlo y a decidir cómo me gustaría a mí y a cambiarlo. Tremenda sorpresa que me llevé cuando abrí la persiana. ¿Se pillaron la vista desde mi ventana? (por favor, cero aluciones a la canción de Karina).

(sí, ésta es la vista de mi cuarto)

¿Notaron la CN Tower? Imposible no sentirse en Toronto con esa vista. Luego, me fui para Ikea con Carlos y me compré una almohada, una colcha que se ve deliciosa, unas cajas que me hacían falta para emular 'gavetas' (esperen un post acerca de esto, muy pronto) y una lámpara para poner en la mesita de noche (que funcionaría mejor si se me hubiera ocurrido comprarle bombillo).

Llegó la hora de comenzar a sentirme cómodo, como en casa. Después de todo, si todo sale bien, eso es exactamente lo que será por un buen tiempo.

1 comentarios:

María Esperanza dijo...

Hey!!! Tengo respuesta a tu pregunta, como dice calle trece o que pasa es que este sudaca no se como cualquier cachapa!!!

Eso es pura sabrosura, intelecto y guaguancó!!! Jajajajaj

Demasiado bien, sigue ásí, yo estoy contigo y aprovecho de decirte q está espectacular la vista desde tu habitación, igualita a la mía jajajaj!!!

Besos,

lamR!!