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miércoles, julio 11, 2007

El miércoles


No se crean que es nada más en Venezuela. He notado que aquí a la gente también le fascina estar atravesada. Es casi que morboso el gusto que tienen hombres y mujeres sin distinción de edad, credo, raza o cantidad de bolsas de supermercado de entrar al tranvía o al autobús y de quedarse en plena puerta o en la mitad del pasillo, como si les estuvieran pagando para sacarle la piedra a los demás.

Lo peor de todo es la cara de borregos inocentes que ponen, como si la cosa no fuera con ellos mientras la gente los esquiva como puede haciendo maromas y saltando por detrás, empujando a los verdaderamente inocentes que apretujados se amontonan mientras ven que, justo después del imbécil del morral de excursionista, el pasillo está libre y a veces hasta hay puesto. Tan cerca y a la vez tan lejos.

Lo único bueno que deja todo este zaperoco son las calcomanías que demuestran que "un poquito para atrás, por favor" es un sentimiento universal. Sólo falta que los autobuses se paren a recoger gente en la mitad de la calle... hmmm, no creo.

2 comentarios:

Claris dijo...

Pues Luis te cuento que no recogen gente en la mitad de la calle, pero después de cierta hora las mujeres pueden decirle al conductor que las deje entre paradas o donde ellas digan. Creo que durante el Blue Night, pero no estoy segura si desde antes.
A mi mas que los atravesados, me provoca ahorcar a los que se meten dentro del autobús/tranvía antes de que termine de salir la gente. Parecen animales, ni que el autobús fuese a arrancar antes de que salga todo el mundo.... Tremenda tragedia si se quedan sin puesto un rato :@

Carolina dijo...

Este cuento me hizo recordar, con espanto, el clásico "échense pa'tras que hay puesto" que grita el chófer de autobus (en Venezuela) cuando ya no le queda espacio para ver la vía :o/ Uishhh!