Subscribe Twitter Facebook

domingo, mayo 06, 2007

Aplaude... que estás en tu edad

Hace un tiempo, cuando aún me encontraba en Venezuela, publiqué un post que causó un poco de controversia... Bueno, controversia quizá no (esa palabra es más para cuentos relacionados con Britney Spears o Courtney Love... o Andrés... o mi papá) sino más bien opiniones encontradas.

(detalle del techo del Roy Thomson Hall)

En dicho post hablaba de cómo me molestaba que la gente aplaudiera entre los movimientos en un concierto de música clásica y Ana, mi amiga de Estocolmo comentó que allá también se ve. El hecho es que el jueves pasado fui a un concierto en el Roy Thomson Hall y nadie aplaudió entre los movimientos.

A quienes ya están cerrando la página un poco desagradados diciendo "otra vez el pendejo este tratando de dárselas de culto" les digo que el punto de este post no es seguir cultivando la fama de snob que me gané en esa oportunidad. El otro día estaba ojeando la página de la Orquesta Sinfónica de Toronto y ellos tienen un programa llamado TSOundcheck para acercar la música a la gente ofreciendo entradas baratas a personas entre 15 y 29 años (gracias al cual pagué $12 por la entrada al concierto). También tienen otro que se llama TSOundadvice donde Rick Phillips (mejor conocido como el animador de Sound Advice en Radio CBC... (¿quién no lo conoce allá en Venezuela?)) habla acerca de la pieza que se escuchará ese día y uno puede hacer preguntas, para ampliar el conocimiento.

El hecho es que en esa página hay un FAQ donde están escritas las preguntas más comunes a la hora de ir a un concierto y entre ellas está la de las 25 mil lochas: ¿cuándo se aplaude?

Y repito: no hay una agenda oculta. Quería compartir una información que me pareció interesante. Total, mientras la gente vaya a los conciertos no importa que aplaudan cuando quieran... Eso sí, siempre y cuando no se pongan a jartarse un cochino frito encaletado en un bojotico de papel de aluminio (en la Ríos Reyna se han visto casos).

1 comentarios:

José Miguel Natera dijo...

Mi profesor de italiano (sí, italiano, porque aquí en Venezuela (el tercer mundo donde se come cochino frito en bojotico de papel aluminio (grasa y empaque reciclable) en lugar de basura altamente contaminante en Mc Donald's bilingües con hojitas que parecen marihuana) también hay oportunidad de culturizarse) me recomendó no excusarme de lo que no había sido acusado, pues dudar se debe de quien se declara inocente de lo que no ha sido señalado culpable.
Leyendo este post, recordé a mi profesor de italiano y sus recomendaciones.
Un gran saludo a Alessandro Baldi!