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sábado, noviembre 03, 2007

Reflexiones post Halloween


Halloween ha sido una de las sorpresas de esta experiencia Toronto 2007. En primer lugar, las calabazas. Uno ha visto cualquier cantidad de Jack O'Lanterns en series y películas gringas, pero no hay nada como diseñar y tallar una calabaza. El miércoles de la semana pasada aprendí cómo se hacía en mi casa donde tallaron dos. Y el jueves hubo un concurso de talla de calabazas en la oficina (donde ganamos primer lugar). Lo único que no me gusta de esta tradición es que, cuando se termina la temporada, botan ese poco de calabazas. Da lástima, porque por más que sea es comida. Así que me traje una calabaza que sobró para hacerme una sopa... manque sea.

La calabaza ganadora

La otra cosa que me pareció interesante de Halloween es la gente adulta caminando por la calle disfrazada. No es que van a una fiesta de disfraces, es que se disfrazan y caminan por la calle. Vi a Winnie the Pooh, novias muertas, muñecas de trapo, zombies e incluso a Björk en la entrega de los Oscar con cabeza de ganso y todo. Y la gente se mete en personaje. La novia muerta iba con las flores en la mano y cuando llegó a su parada, caminó lentamente como un espectro y se bajó del tranvía con la cara impávida.

Los años anteriores he visto cómo esta tradición se ha venido colando en Caracas, cosa que, sin ánimos de ser anti-imperialista, me parece innecesaria. Nosotros tenemos el Carnaval y me extraña cómo no le sacamos más provecho. Además, es un Halloween chimbo pues le priva a los niños una de las diversiones más esperadas de la noche: la búsqueda de caramelos en las casas vecinas. Dudo que alguien quiera abrirle la puerta a un zombie en Caracas, considerando que el zombie puede estar armado y llevarse de la casa algo más que caramelos...

Trick or treat... la caltera o la vida.

3 comentarios:

Carolina Zibert van Gricken dijo...

Comparto tu opinión en cuanto a la "adopción" del Haloween en Venezuela... pero en fin... venezolano que se respete no pierde oportunidad de bochinche.

En cuanto a los niños... te cuento que al menos en los edificios y zonas "tranquilas" sí disfrutan el pedir caramelos... por mi apartamento pasaron de todos los tamaños y colores.
De hecho, la mejor de la noche, fue una niñita que mientras pedía caramelos "tuvo" que responder un SMS... y sacó de su calabaza tremendo súper celular de última generación :-O Mis chocolates se vieron de un chiquitos después de eso... JaJaJaJaJa!

Anónimo dijo...

Gracias por compartirnos un poco de esa cultura... y estoy de acuerdo 100 % contigo, seamos genuinos y no simples imitadores de lo que vemos por fuera.... Anibal

Carlos Alberto dijo...

Y al final no hiciste un post del Rocky Horror Picture Show. Y eso que a ti te encantó y todo!